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Hipótesis
sobre un nuevo contexto de competencia
Vivimos un momento histórico que nos enfrenta a dos grandes
dimensiones de cambio. Un cambio
relacionado con la inestabilidad del contexto y un cambio personal
relacionado con los modos de abordaje de estos territorios desconocidos.
Prepararse para
enfrentar lo desconocido
Pensar lo desconocido, implica
posicionarse frente a una realidad distinta
a la de siglos pasados. Esto incluye una serie de
procesos y competencias necesarias para adentrarse en lo inexistente,
para diseñar nuevos rumbos y conformar proyectos competitivos.
Transformar la inestabilidad en oportunidades
Nuestras interpretaciones subjetivas definen lo que vemos y lo
que no vemos de los acontecimientos. Para ampliar estos
modelos, hay que moverse dentro de las creencias, encontrar distintas posiciones de lectura y
explorar nuevos puntos de vista de los hechos.
Ser competitivos en
la inestabilidad
La competitividad es el resultado de posiciones y movimientos
necesarios para mantener el protagonismo en el entorno actual.
No tiene que ver con la fuerza, el tamaño o el poder material,
sino con su capacidad de interacción para ser percibidos y
valorados.
La transformación de lo cotidiano
Prepararse para la inestabilidad, incluye cuatro
dimensiones de entrenamiento para desarrollar la confianza sobre
las capacidades propias, decidir en la incertidumbre, mantener
una visión sistémica del contexto y sostener un espacio de
trascendencia.
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